De Paz Lozano
Abogados
 


Actualidad


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05/10/2020

La Plusvalía, ¿Cuando no procede su pago?

El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), o como lo conoce todo el mundo, el Impuesto de la Plusvalía es un impuesto que grava el incremento de valor de los terrenos urbanos en el momento de la compraventa del mismo, de forma que su declaración y liquidación es de obligado cumplimiento.

Pero, ¿Qué sucede cuando no ha existido ningún incremento del valor del bien inmueble vendido? Es decir, ¿qué sucede cuándo he vendido la vivienda por un precio menor al que pagué por su compra?
En este caso, no te corresponde abonar el impuesto.

En este sentido se ha manifestado en varias ocasiones tanto el Tribunal Constitucional como nuestro Tribunal Supremo pues, ambos entienden que, si no se ha adquirido con la venta del inmueble ninguna ganancia patrimonial por parte del vendedor, no tiene éste que liquidar el impuesto IIVTNU.
Ahora bien, la práctica habitual es que, al producirse la venta de la vivienda en cuestión, es el propio Ayuntamiento del lugar donde radique la misma procede a girar la liquidación del impuesto al vendedor, sin mirar si ha existido o no pérdida o ganancia patrimonial por su parte.

En este caso, es muy importante que se abone el impuesto y, con posterioridad a ello, se proceda a presentar el correspondiente recurso administrativo solicitando la devolución del importe abonado en concepto de IIVTNU pero, ¿qué debo alegar?

Como ya hemos comentado anteriormente, tanto el Tribunal Constitucional como el Supremo son claros en este sentido.

El primero de ellos, en el mes de mayo de 2017 declaró la inconstitucionalidad y nulidad de los artículos 107.1, 2 y 110.4 de la Ley de Haciendas Locales al entender que estos vulneraban lo establecido en el artículo 31.1 de la Constitución Española por cuanto, éste indica que “todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio…”

Así, en virtud de este principio constitucional, se ha de excluir de los tributos las situaciones en las que no exista un incremento de valor del bien transmitido.
De forma que, cuando la cuota que sale a pagar por este impuesto es mayor a la ganancia obtenida por el vendedor del bien se estaría tributando por algo inexistente, no ha existido incremento de valor del terreno y, en consecuencia, de la vivienda, por lo que no puede liquidarse este impuesto.

Pero, ¿cómo pruebo qué no debía liquidar el impuesto y solicito la devolución de las cantidades abonadas?

En este sentido el Tribunal Supremo ha manifestado que a fin de demostrar la existencia de la pérdida patrimonial por parte del vendedor y, por tanto, que no corresponde pagar la plusvalía, será suficiente con acreditar los valores consignados en las escrituras públicas de compra de la vivienda y posterior venta, de forma que, si esta última se ha efectuado por in precio inferior al de adquisición, constituye un principio de prueba sólido, pues se está acreditando que no se ha producido un incremento del valor del terreno y, no pudiendo admitirse la comparación de otros valores como los catastrales como método para determinar si ha existido dicho incremento del valor del terreno pues, en palabras de nuestro más alto Tribunal, esto no es admisible, y ello a pesar de ser el método empleado por los Ayuntamientos y los Tribunales Económicos de los mismos para determinar que el vendedor si que se encuentra obligado al pago de la plusvalía, debiendo acudir, casi con total seguridad, ante los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo a fin de recuperar la cantidad indebidamente abonada por la plusvalía.

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